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Lo arreglamos en la mezcla

Si alguna vez grabaste baterías reales, probablemente te diste cuenta que no sonaban tan grandes, claras, profesionales y espectaculares como la batería en algunos de tus discos favoritos.

Sonidos de batería super-procesados han sido una gran parte de los registros durante muchas décadas. En las primeras epocas, gran parte de ese gran sonido de batería se obtuvo grabando en una habitación muy grande. A fines de 1950, Elektro-Mess-Technik (EMT) presentó el EMT 140, pesando solamente 270 kg. The Beatles y Pink Floyd grabaron con estas máquinas en Abbey Road Studios en la década de los 60. Las mezclas empezaron a tener algo de reverberación artificial, hasta que con el tiempo se volvió algo normal.

Al llegar los años 80, era común disparar los sonidos de batería con samples de una LinnDrum. Para ese momento ya habían máquinas por todos lados.

Estos días parece que todo el mundo está sampleando la batería. Parece que ya no es necesario grabar bien. Hoy es tan raro oír un tambor que no esté reforzado por algún sample, que al escuchar uno de verdad te das cuenta que es diferente.

Estamos llegando a pensar que hay que hacerlo porque es mejor, cuando un sample es simplemente un sonido real que fue muy bien grabado y procesado. Así que antes de empezar una sesión de grabación, nos tenemos que plantear el poder captar el sonido natural del instrumento de la mejor manera posible y no caer en la famosa frase “lo arreglamos en la mezcla”.

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