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Lo que pasa allá abajo

Lograr un buen sonido en el bajo siempre ha sido una situación complicada. A medida que el mundo se va llenando de pequeñas habitaciónes donde se crean nuevos sonidos, las mezclas que recibo para masterizar vienen con cada vez más problemas para corregir. Incluso con una acústica ideal, trabajar las frecuencias bajas presenta un gran desafío.

Puede llevar un tiempo entender lo que pasa en una habitación. Pero les voy a comentar algunas cosas que me son útiles para conseguir lo que busco durante una mezcla:

1. Acústica y Monitoreo

Un ambiente de escucha preciso es esencial cuando se mezclan graves. Entre los monitores que usas y la acústica de la sala pasan cosas que pueden provocar problemas en las frecuencias bajas. Esto hace que los ingenieros tomen malas decisiones y elaboren mezclas que no se traducen bien en otros sistemas, como ser el auto ó el equipo de audio en la casa de un amigo.

Así que para empezar, hay que ver si tus monitores son de rango completo. Los monitores más pequeños sólo pueden reproducir frecuencias desde 70Hz ú 80Hz con suerte. Estos monitores sirven para algunas cosas durante la mezcla, pero no son precisos para mezclar contenido de baja frecuencia. A veces ayuda usar un subwoofer con estos monitores más pequeños, para reproducir frecuencias bajas o capaz hay que ir pensando en renovar tus monitores, o por lo menos conocerlos mejor. Saber en que rango trabajan bien y en que rango no te están diciendo la verdad.

Otro gran problema es la acústica. El tratamiento acústico ayuda a controlar los modos de resonancia de la habitación. Los modos de tu habitación son una serie de resonancias que están ahí aunque no quieras. Ignorarlas no las hace desaparecer. Estas resonancias suelen existir con fuerza entre 20Hz – 250Hz y pueden crear grandes problemas en este rango. Por eso en el Control Room de un estudio se suelen ver trampas para graves y tratamiento acústico absorbente para reducir los efectos de los modos de la habitación.

Así que si tus mezclas suenan bien en tu estudio pero cuando las escuchas en otro lugar ya no tienen el mismo impacto, es porque probablemente hay cosas que no estas escuchando bien. Y cuando no escuchamos bien no podemos tomar buenas decisiones.

2. EQ
El Hi-Pass debe ser una de las mejores herramientas para comenzar a mejorar el comportamiento de los graves. Quitar frecuencias que no son necesarias en cualquier canal de la mezcla es un primer paso. Vas a encontrar que los bajos mas poderosos y profundos no siempre vienen de esa zona de los 20Hz y a veces al limpiar se vuelve más fácil de percibir un sonido más grande.

El rango de 200Hz a 400Hz puede ser una zona donde podemos conseguir mucho color. Si tenemos demasiado en esta zona puede resultar en una mezcla de sonido “apagado”. Cortar algunas frecuencias entre 200Hz – 400Hz ayuda a aumentar la claridad y la separación de otros instrumentos.

3. Compresión
El rango dinámico no se nos puede ir de las manos. Cualquier frecuencia que resalte va a causar resonancias en cualquier equipo de audio. Tanto la frecuencia fundamental como los primeros armónicos deben estar limitados en su rango dinámico para que ninguno resalte de forma exagerada. Intenta reducir de 3 a 6dB, sin miedo. El analizador de espectro te puede ayudar a ver si hay alguna frecuencia que resalta por encima de las demás y puedes atacar el problema con una mezcla de compresión y ecualización.

4. Saturación y Distorsión

Algo que perdimos al dejar de trabajar exclusivamente con hardware análogo, válvulas, cinta, transistores, es la distorsión que se generaba al atravesar todos estos procesos. En el mundo digital si quieres algo de distorsión la tienes que generar con algún plugin. Hay muchas opciones y son todas diferentes, por eso vas a tener que explorar y probar todas las que puedas para tener una idea de que usar según la situación.

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